Anthony y Antonella comentan con sus amigos del primer encuentro con sus pretendientes.
Muchachos, ¿cómo sintieron el paseo? –preguntó Anthony.
–Bien, muy bien –contestó Mark.
–Yo también lo pasé en grande –agregó Michael.
–Y a ti Humbert, ¿cómo te sentiste? –preguntó Anthony.
–Fenomenal, a lo grande.
–Vi entusiasmado a Mark con Valezka. Con la mirada le decía, como dijo alguien: “Cuando se ama en silencio, las miradas son las palabras, y la mía te dice: te quiero”. Y creo que Valezka se acordó del proverbio árabe, que dice: “Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación”. De inmediato, captó la mirada de Mark, y le correspondió, e hizo realidad lo que dijo alguien: “El amor a primera vista no existe, hasta que se siente su mirada” –comentó Anthony, entre risas.
–Oh, sí, yo capté lo mismo. Creo que pronto ese compromiso se va a concretar –aseveró Michael.
–Mark está tomando muy en serio lo que dijo el ensayista estadounidense Hubbard Elbert: “Triste puedo estar solo: para estar alegre, necesito compañía”, y según lo que percibí, está por lograrlo –comentó Humbert.
–Por allí vamos –dijo Mark–, “La esperanza es el sueño del hombre despierto”, expresó Sócrates, en cierta ocasión.
–Pero Michael no se quedó atrás –declaró Humbert–, se fijaron cómo coqueteaba con Patty. Con su mirada hizo lo que dice el novelista francés Tristán Bernard: “El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada”. Patty le correspondió con risitas continuas.
–Oh, sí –aseveró Anthony–, observé esas miradas y esas risitas.
–Veremos qué se hace –reflexionó Michael–. “La esperanza es un árbol en flor, que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones” –dijo la escritora española Catalina Severo.
–Humbert cree que no nos percatamos de cómo galanteaba a Marling. Miraditas pícaras y risitas de enamorados se cruzaban entre ellos, para darle vigencia al pensamiento que alguien expresó: “Dos miradas que se cruzan en silencio, son el beso de dos almas que se besan” –aseveró Mark, entre risas.
–Voy por la conquista –confirmó Humbert–, “La posibilidad de lograr un sueño es lo que hace que la vida sea interesante” –dijo, acertadamente, el escritor brasilero Pablo Coelho.
–Anthony no ha parado de reír –señaló Michael–, pero ese coqueteo que se tenía con Antonella, se percibía a la distancia. Se miraban con delicadeza y la expresión de sus ojos expresaba: “He encontrado el amor de mi vida”. Es más, cuando se saludaron, los dos lo hicieron con voz entrecortada del nervio.
–Es verdad –dijo Mark–, notaron cómo temblaba Anthony de nervio y emoción.
–Claro que nos percatamos. Eso va sobre rieles –dijo Humbert.
–“Nunca se da tanto como cuando se da esperanza”, dijo Anatole France, escritor francés. Eso es lo que están haciendo ustedes y les agradezco. “El hombre tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que lo sostiene”, dijo el científico francés Blaice Pascal. Sin embargo, alguien dijo: “La ilusión vale cuando la realidad la toma de la mano”. Así es que veremos qué pasa –concluyó Anthony.
En tanto Valezka, Patty y Marling ese mismo día visitaron a Antonella, para comentar del paseo.
–Muchachas, ¿cómo se sintieron en el paseo?
–Muy bien, creo que la pasamos a lo grande –dijo Valezka.
–Yo también me sentí estupenda. Fue una experiencia inolvidable. Sobre todo, los nuevos camaradas que conocimos –expresó entusiasmada Marling.
–Los nuevos amigos, –replicó Patty–, el nuevo pretendiente dirás. Piensas que nadie los vio cuando se estaban haciendo ojitos.
–Quien habla delata y quien calla otorga. ¿Qué se observó en Mark y Valezka? ¿Qué captaron en Michael y Patty? Miradas dulces y risitas de enamorados –comentó Antonella, entre risas.
–Es verdad –dijo Patty–, nadie vio a Antonella cuando cambió de color, y nadie oyó que la voz le salió entrecortada del nervio, cuando se saludó con Anthony.
–Bueno muchachas –comentó Antonella–, ya no hay nada que ocultar. “El amor y la tos no pueden ocultarse”, dice un proverbio italiano. Todas estamos en el mismo juego. A encandilar se ha dicho, antes de que sea demasiado tarde. Recuerden lo que dijo el filósofo y escritor español Ramón Llull: “El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por el olvido”. Debemos ser inteligentes –concluyó Antonella.
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