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martes, 14 de febrero de 2012

EL AMOR DE MIL BATALLAS RECIBE SU RECOMPENSA

El caminante avanzo con cautela y su corazón se estremeció cuando reconoció a su amada. Sintió el deseo de correr y gritar, pero se detuvo, al enterarse del disfraz. Su estado emocional estaba por explotar de fervor. Estaba inquieto, su corazón palpitaba con más fuerza y rapidez. No hallaba qué hacer del alborozo. Trató de calmarse, para hacer bien las cosas. Se hizo a la orilla de un muro, cuidadosamente, se quitó el disfraz de la cara y se preparó para el encuentro. Cuando terminó de arreglarse, caminó lentamente, pero con paso firme para encontrarse con su doncella.
–¡Oh, amada mía! Que desvela mi ensueño. Si estoy soñando, no quiero despertar, y si estoy despierto, no quiero ser interrumpido, para contemplar tu belleza y hermosura.
Antonella quiso gritar a todo pulmón de la emoción, pero se contuvo, para no despertar a sus tíos. Tuvo la intención de lanzarse del porche y caer en brazos de su príncipe. Alcanzó un clavel y lo lanzó, mientras decía:
–Al canto de los gallos, desperté y me arregle para recibir a mí amado sin saber. Recíbeme en tus brazos, porque Dios te ha enviado para consolarme y refugiarme. Porque eres para mí como la esperanza que refleja la aurora al amanecer, como el trineo de los pájaros madrugador que saludan al Creador, como el aire fresco que se respira por la mañana, que inspira y da reposo, como el sol del amanecer, que acaricia la piel con suavidad y da placer. 
–Gracias, amada mía. Tus palabras me alientan y alivian mis penas. Dios ha coronado mi peregrinaje, al encontrarte, y te ha puesto en mi camino, para que estemos juntos. Porque Él te ha puesto en mi vida, como la luna que resplandece a la media noche igual que el sol, como el relámpago que ilumina el sendero de la soledad y como la estrella del alba, que con su bello destello coquetea con el sol del amanecer.
De la manera más dramática; Anthony y Antonella se unen para siempre

lunes, 13 de febrero de 2012

Dìa de los enamorados: Fuego de amor a la distancia

Anthony se fue al traspatio y se acomodó en un sillón, debajo de árbol de mango, abrió la carta y  leyó:

¡Oh amado, cuánto te amo! Te deseo como la planta desea el agua en tiempo de verano para vivir de tu frescura, o como la sábana  en tiempo de frío, para que me arropes y calientes mi cuerpo. Me encuentro en el desierto de la soledad y anhelo ardientemente el oasis de tu mirada, de tus besos y abrazos, para vivir en remanso, en medio de este desierto solano.
Ahora que estás lejos de mí, no sabes cuánto te extraño.
Decirle a mi cabeza que deje de pensar en ti es como decirle a mi corazón que deje de latir. Cada día, a cada hora, sin saber cómo evitarlo, llegas tú a mis pensamientos, como el más hermoso de los recuerdos, como la más dura realidad, como el amor más intenso de toda la vida.
Te quiero ver y no puedo, te quisiera tener y no te tengo, lo único que puedo hacer es amarte, pero en silencio.
En mi boca no hay el dulce sabor de tus labios, sino el salado sabor de mis lágrimas.
Te veo en la multitud y te reconozco al instante, porque llevas en tu interior el trozo de corazón que me quitaste.
Me gustaría que mañana al despertarme estuvieras a mi lado, para poder comprobar así que mis sueños por fin se han hecho una realidad.
Acércate a mí y abrázame, extiende tu mano y acaríciame, abre tus ojos y mírame frente a frente... apóyate en mi hombro y regálame tu tiempo, y te amaré aun después de la eternidad.
Quisiera estar en tu mente y hacerte compañía. Por eso recuerda que siempre estaré a tu lado.
Amor, si una gota de lluvia moja tus mejillas, esa soy yo.
Ternura, observa una mariposa posada en una flor, esa soy yo.
Cariño, si ves un pétalo pasar muy junto a ti, esa soy yo.
Cielo, si escuchas un pajarillo cantar en tus mañanas, esa soy yo.
Tesoro, una gaviota está de centinela, mientras tú descansas, esa soy yo.
Yo, que siempre estaré a tu lado de mil diversas formas, porque seré lluvia, viento, arroyo, el sol que te quema, el leño que te abriga.
La noche con su luna, que invitará al descanso.
Te quiero, amor, y allí estaré... Te amo, aunque tenga que sufrir las consecuencias.
 Anthony no pudo soportar y lloró. Sintió deseos de salir corriendo a buscar a su amada Antonella, pero la circunstancia le cerrò la puerta. Sim embargo, el amor ardía a la distancia.

domingo, 12 de febrero de 2012

Dìa de los Enamorados: Encuentro Romántico

–Antonella, amor de mi vida, flor de mi colina, dama de hierro, heroína de mil batallas, vencedora de la soledad, doncella de mente lúcida, ojos de miel, boca de oro, labios púrpura, amor puro y profundo, princesa fiel e inmune a los halagos. Así quiero que permanezcas en mis brazos, porque de tu mirada dulce emana esa chispa de amor, el aroma de tus labios es fragante, tierno y sensible. Tu cuerpo de muñeca hace que mi ser vibre de emoción y te sienta en mi corazón. Eres el aliciente que Dios me ha dado para que mi vida tenga razón de existir. Quiero que estas palabras resuenen en tu mente y le des abrigo en tu corazón. Te amo mi amor, con razón y de corazón.
–Anthony, amor de mi vida. Eres el tesoro escondido que Dios me ha permitido encontrar; por eso veo que resplandeces con el brío de la honestidad. Veo que de tu corazón sale ese manantial de amor puro, que brota como agua y cubre mi cuerpo de la cabeza hasta los pies, y hace, que mi vida tenga la paz espiritual. Porque en tiempo de calor incesante me refrescas, y en tiempo de frío intenso, me calientas. Por eso veo lo que otros no ven. Algunos te ven como un patán asqueroso y peligroso, pero un día no muy lejano verán la luz que hay en ti y se darán cuenta  que tienes un valor incalculable, que vales aun más que el diamante de ophir. Si nuestro amor pudiera compararse con amores que tienen un lugar en la historia, te diré que eres como Adán, como José, como Romeo, como el conde de Monte Cristo, como Jack  y como London, pero, sobre todo, eres mi Anthony. Y yo seré como Eva, como María, como Julieta, como Mercedes, como Rouse, como Jamie, pero sobre todo soy tu Antonella. Con tu mirada me siento amada, con tus labios siento el remanso y en tus abrazos el encanto.

miércoles, 8 de febrero de 2012

PRÍNCIPE PARA SU AMADA Y PARLANCHÍN PARA LA SUEGRA

Al concluir el desayuno, aún en el comedor, Ena preguntó:
¿Cómo te sientes hija?
Siento que estoy mejorando mami.
Me alegro que te sientas bien hijita irrumpió la abuelita, tu mamá y yo tenemos que regresar a casa hoy  y nos vamos tranquilas porque te estás recuperando satisfactoriamente
Oh sí, siento que estoy mejorando. Oye, ¿saben algo de la situación de las muchachas y los muchachos? preguntó Antonella  un poco intrigada.
Deja de preocuparte hija por problemas ajenos irrumpió doña Ena, piensa en tu salud y en seguir preparándote para el futuro. En estos tiempos no hay amigos, cada quien que trate de resolver su problema  y los problemas nunca faltan. Los amigos de hoy  son los que sirven con el propósito de adquirir algo; netamente por interés. Y esos no son amigos, sino oportunistas.
Aunque quisiera no puedo, porque son mis amigas y amigos de los que dice Shakespeare: “Los amigos que tienes cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con gancho de acero”. También dijo: “Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida”. Ellos son de los amigos que dijo Emersón: “Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta”.
Vamos al fondo del asunto, ¿no has descartado a ese barbaján, bribón, malandrín de tu mente? cuestionó doña Ena.
No mami, sé que no es santo de tu devoción, pero aún con todo lo que se dice de él, todavía es parte de mi mente y mi corazón. Algunas personas lo acusan a él y sus amigos, pero no tienen pruebas para demostrarlo. Además, él dice que es inocente y mientras no se demuestre lo contrario, la razón le asiste.
Todo parlanchín dice lo mismo. Juran y caen en perjurios. Y tú con esa actitud sentimental, estás corriendo en un laberinto de confusiones. Razón tuvo Séneca, cuando dijo: A los que corren en un laberinto, la misma velocidad los confunde”. Tú no has cumplido los diecisiete años, y según entiendo, él no ha cumplido los dieciocho. Ninguno de los dos sabe lo que quieren. Muy acertada fue la observación que hizo Shakespeare, cuando dijo: “El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en la vista”. ¿Podrías decirme con toda certeza cuánto amas a ese locuaz parlero?
No puedo decir cuánto lo amo, porque el amor no tiene medida, y si hubiera, respondería como San Agustín: “La medida del amor es amar sin medida”. Como acertó Petrarca, cuando dijo: “Quien puede decir cuanto ama, pequeño amor siente”. ¿Y qué dijo Shakespeare al respecto?: “Es amor bien pobre el que puede evaluarse”. Pero la razón más fuerte del amor, en términos generales, la expresó el sabio Carpintero de Nazaret. Nuestro Señor Jesucristo condensó toda la ley en dos mandamientos: “Amar a Dios y a los demás”. Esto significa que debemos amar a las personas tal como son y no como yo quiero que sean. Esto es amor incondicional, es decir, amor verdadero.
Tú dices eso por los calificativos que le he puesto a tu rondador y quieres que lo acepte como tal. Pero en este asunto no hay que involucrar la religión expresó doña Ena.
Si es así, tampoco debemos hablar de amor, porque Dios es amor replicó Antonella.
Okay, si quieres caminar en el laberinto de confusión, al final te encontrarás con Cerinto Fanfarrón clarificó  tajantemente  doña Ena.
Mi amor por Anthony no está circulando por la vía del laberinto, sino por la ruta del sacrificio y la abnegación, donde Cerinto Fanfarrón no llega ni al portón. Por este mar de sentimientos navegó Jack y Ross, que quisieron impedir su relación por la diferencia social, cuando viajaban en el Titanic y en medio de la tragedia prevaleció el amor. Lo mismo hizo Julieta, en busca de su Romeo, sobreponiéndose a los obstáculos de rencillas  familiares  que los llevó a una muerte lamentable, pero de mucho valor, porque fue el precio para unir a las familias. Romeo y Julieta yacen bajo una estatua en la ciudad de Verona, como símbolo de amor verdadero. También podríamos señalar al Conde Monte Cristo con Mercedes, que su amor prevaleció a través  del tiempo pese a las circunstancias adversas.
El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen. Pero lo que hace este ruin no son tonterías, sino atrocidades. ¿Y aun así lo amas? –preguntó doña Ena.
El amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos. Sin embargo, el amor a quien pintan de ciego es vidente y perspicaz, porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama. Alguien dijo: “Mira con tu corazón lo que tus ojos no ven”. Eso es lo que veo en Anthony, por eso le brindo mi corazón con amor y razón. Sin lugar a equivocarme, creo que Anthony es mi príncipe azul.
Emersón dijo: “Cuando un hombre encuentra su pareja, comienza la sociedad”. Y en este caso, eso espero. Pero no nos precipitemos, es mejor esperar. “El tiempo descubre la verdad”, dijo Séneca. Así es que, el tiempo, a su tiempo, dirá quién tiene la razón. Mientras tanto, Aprovechemos el tiempo, que de ese material está hecha la vida”, dijo Benjamín Franklin expresó sabiamente don José.


domingo, 5 de febrero de 2012

En rescate de su amado

La luna hacía su recorrido en el espacio, al igual que el sol durante el día. La noche estaba iluminada, pero silenciosa  por la soledad que abrigaba el ambiente. De pronto, vio una figura que venía del pueblo apresurada hacia ella. El temor la invadió y cuando se dispuso a huir, oyó la voz de su príncipe que decía:
 “Amor de mi vida, ¿por qué te quieres alejar de mí?, no me abandones por favor. He desertado de la cárcel y vengo en tu búsqueda  para besarte, abrazarte, mimarte, protegerte y expresarte lo mucho que te quiero. Existen personas que quieren separarnos de cualquier forma, pero Dios nos ha unido con amor eterno”.
“¿Eres tú  amado mío?”.                                                 
“Sí, soy yo, mi diamante de ophir y cohinor, mi estrella resplandeciente de la mañana, que anuncia el alba de la esperanza”, decía Anthony.
“Entonces, ven príncipe de mi vida, bésame sin cesar, abrázame y no me sueltes; porque eso es lo que anhelo. Te deseo con todo mi corazón y tengo sed de ti”, Exclamò Antonella.
En el momento en que iba a abrazarlo, fue intervenido por dos soldados que lo venía persiguiendo. Forcejeó con ellos, pero no pudo. Antonella les suplicó que no lo maltrataran y que lo dejaran libre, pero fue en vano. Lo llevaron a la cárcel.
“¿Qué hacer para llegar a la mazmorra donde está mi príncipe para rescatarlo?”, se preguntaba Antonella  una y otra vez.
De pronto, vio un soldado que venía en dirección a ella. A duras penas, logró esconderse detrás de un arbusto. A pocos metros de donde estaba la doncella, el soldado se quitó el uniforme que traía por encima de su traje normal, se quitó los botas, de un bolso sacó un par de zapatos y dejó todo el paquete de soldado cerca de la joven. El soldado no era más que un prisionero que iba desertando de la cárcel. A la joven se le encendió el foco de la mente y dijo: Aquí está la solución.  Penetraré a la cárcel como soldado.
Cuando se puso el uniforme, se dio cuenta que tenía la etiqueta de un oficial de alto rango. Se sonrío y dijo: “Entraré con honor a rescatar a mi amor”.
Fue recibida con saludo militar en la puerta principal. Entró al hotel penal y se dirigió a la bodega de abastecimiento donde se proveyó de una casaca y arma. Después consiguió la llave de la celda, mandó a dormir a los somnolientos soldados, abrió la mazmorra y susurró:
“Anthony mi amor, soy Antonella y vengo a rescatarte”.                                
“Antonella, prenda de mi corazón, estás exponiendo tu vida por mí y no sé si habrá razón”, le respondió su amado sorprendido.
“El amor lo arriesga todo con razón o sin razón y por eso libera. No hay tiempo que perder, vístete de oficial y salgamos”.
De esa forma salieron. Cuando eran las cuatro de la madrugada: estaban en la periferia de la ciudad  fuera de peligro. Se besaron, se abrazaron y lloraron. Anthony  entre sollozos  dijo:
“Este corazón”, señalándose, “ya no es mío, es tuyo; no te lo has robado, te lo has ganado”.
“Mi corazón te pertenece”, respondió Antonella, “abrázame más fuerte y no me sueltes para que nuestros corazones se unan para siempre. Quiero sentir el latido de tu corazón en el mío y el mío en el tuyo  para que ese palpitar sea testigo fidedigno de nuestro amor ardiente que ni los obstáculos y la distancia podrán apagar”.


jueves, 2 de febrero de 2012

Enamorados a primera vista

Anthony y Antonella comentan  con sus amigos del primer encuentro con sus pretendientes.
Muchachos, ¿cómo sintieron el paseo? –preguntó Anthony.
–Bien, muy bien –contestó Mark.
–Yo también lo pasé en grande –agregó Michael.
–Y a ti  Humbert, ¿cómo te sentiste? –preguntó Anthony.
–Fenomenal, a lo grande.
–Vi entusiasmado a Mark con Valezka. Con la mirada le decía, como dijo alguien: “Cuando se ama en silencio, las miradas son las palabras, y la mía te dice: te quiero”. Y creo que Valezka se acordó del proverbio árabe, que dice: “Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación”. De inmediato, captó la mirada de Mark, y le correspondió, e hizo realidad lo que dijo alguien: “El amor a primera vista no existe, hasta que se siente su mirada” –comentó Anthony, entre risas.
–Oh, sí, yo capté lo mismo. Creo que pronto ese compromiso se va a concretar –aseveró Michael.
–Mark está tomando muy en serio lo que dijo el ensayista estadounidense Hubbard Elbert: “Triste puedo estar solo: para estar alegre, necesito compañía”, y según lo que percibí, está por lograrlo –comentó Humbert.
–Por allí vamos –dijo Mark–, “La esperanza es el sueño del hombre despierto”, expresó Sócrates, en cierta ocasión.
–Pero Michael no se quedó atrás –declaró Humbert–, se fijaron cómo coqueteaba con Patty. Con su mirada hizo lo que dice el novelista francés Tristán Bernard: “El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada”. Patty le correspondió con risitas continuas.
–Oh, sí –aseveró Anthony–, observé esas miradas y esas risitas.
–Veremos qué se hace –reflexionó Michael–. “La esperanza es un árbol en flor, que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones” –dijo la escritora española Catalina Severo.
–Humbert cree que no nos percatamos de cómo galanteaba a Marling. Miraditas pícaras y risitas de enamorados se cruzaban entre ellos, para darle vigencia al pensamiento que alguien expresó: “Dos miradas que se cruzan en silencio, son el beso de dos almas que se besan” –aseveró Mark, entre risas.
–Voy por la conquista –confirmó Humbert–, “La posibilidad de lograr un sueño es lo que hace que la vida sea interesante” –dijo, acertadamente, el escritor brasilero Pablo Coelho.
–Anthony no ha parado de reír –señaló Michael–, pero ese coqueteo que se tenía con Antonella, se percibía a la distancia. Se miraban con delicadeza y la expresión de sus ojos expresaba: “He encontrado el amor de mi vida”. Es más, cuando se saludaron, los dos lo hicieron con voz entrecortada del nervio.
–Es verdad –dijo Mark–, notaron cómo temblaba Anthony de nervio y emoción.
–Claro que nos percatamos. Eso va sobre rieles –dijo Humbert.
–“Nunca se da tanto como cuando se da esperanza”, dijo Anatole France, escritor francés. Eso es lo que están haciendo ustedes y les agradezco. “El hombre tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que lo sostiene”, dijo el científico francés Blaice Pascal. Sin embargo, alguien dijo: “La ilusión vale cuando la realidad la toma de la mano”. Así es que veremos qué pasa –concluyó Anthony.
En tanto Valezka, Patty y Marling ese mismo día visitaron a Antonella, para comentar del paseo.
–Muchachas, ¿cómo se sintieron en el paseo?
–Muy bien, creo que la pasamos a lo grande –dijo Valezka.
–Yo también me sentí estupenda. Fue una experiencia inolvidable. Sobre todo, los nuevos camaradas que conocimos –expresó entusiasmada Marling.
–Los nuevos amigos, –replicó Patty–, el nuevo pretendiente dirás. Piensas que nadie los vio cuando se estaban haciendo ojitos.
–Quien habla delata y quien calla otorga. ¿Qué se observó en Mark y Valezka? ¿Qué captaron en Michael y Patty? Miradas dulces y risitas de enamorados –comentó Antonella, entre risas.
–Es verdad –dijo Patty–, nadie vio a Antonella cuando cambió de color, y nadie oyó que la voz le salió entrecortada del nervio, cuando se saludó con Anthony.
–Bueno  muchachas –comentó Antonella–, ya no hay nada que ocultar. “El amor y la tos no pueden ocultarse”, dice un proverbio italiano. Todas estamos en el mismo juego. A encandilar se ha dicho, antes de que sea demasiado tarde. Recuerden lo que dijo el filósofo y escritor español Ramón Llull: “El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por el olvido”. Debemos ser inteligentes –concluyó Antonella.